Esto es lo que opino de los AirPods Max tras 18 meses usándolos
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Esto es lo que opino de los AirPods Max tras 18 meses usándolos

En febrero de 2021 compré los AirPods Max, impulsado por las buenas palabras que le dedicó un agnóstico de las marcas y amante del buen sonido como es mi compañero Juan Carlos López en su análisis para Xataka. Lo hice agarrándome a un clavo ardiendo, el de las devoluciones antes de 14 días sin hacer preguntas que permite Apple, el cual nunca tuve que utilizar.

Ya conté las primeras impresiones con ellos, en la línea de lo que decía Pedro Aznar en su análisis en esta casa, pero he creído oportuno volver a traerlos ahora que ha pasado un año y medio, plazo suficiente para revisitarlos con la perspectiva que da el paso del tiempo.

Dos grandes peros y varios puntos a favor

Mis rutinas son bastante propicias para contar con unos auriculares así: trabajo desde casa y viajo en tren con cierta frecuencia, así que el uso ha sido continuo.

La forma de cargarlos y todo lo que rodea a su funda, tanto en protección como "apagado", los principales 'peros'

En primer lugar, un par de asteriscos. Por un lado, la carga, muy poco conveniente y que claramente podría mejorar en una segunda versión. Permitir únicamente la carga vía Lightning en una época en la que llevamos un lustro con carga inalámbrica, dos años con MagSafe en el iPhone y uno con MagSafe de vuelta a los Mac se queda demasiado abajo para unos auriculares de más de 600 euros.

En mi caso, lo remedié con un accesorio de un tercero, el Max Stand, que consiste de una peana en la que colocar los auriculares gracias a un adaptador magnético que se inserta en el puerto Lightning. De esa forma siempre tenemos los cascos plenamente cargados, y de una forma más cómoda que metiendo y sacando el cable.

AirPods Max 4

Esto es importante por el segundo asterisco, la funda, que ni es adecuada para preservar su batería ni sirve como protección física. Ni siquiera entro en su estética. Tener que meter y sacar también los auriculares de su funda para que los AirPods Max entren en modo de consumo ultra bajo no se entiende. Obedece a la decisión de Apple de crear unos auriculares que nunca se apaguen por completo. Como no tienen interruptor de encendido y apagado, el magnetismo de la funda es lo único que les hace alargar su autonomía al máximo. Pero no apagarse.

Un interruptor al estilo del que tienen los periféricos de Apple (teclado, ratón o trackpad) hubiese sido sensacional y facilitaría tanto el uso de los auriculares como alargar muchísimo su batería. El iPhone ha evolucionado durante estos quince años perdiendo por el camino su botón de inicio, sus marcos y hasta el puerto jack de 3.5 mm, pero mantiene desde el primer día el interruptor físico para activar o desactivar el modo silencio. Es simple y fiable. Algo así en los AirPods Max hubiese hecho más cómodo su uso.

AirPods Max 2

Como no lo tiene, solo queda la funda. En un producto destinado a vivir sobre un escritorio, la funda es una solución incómoda. Y ahí entra otro factor: la protección física que ofrece. Ni siquiera cubre todos los auriculares, algo que me ha disuadido de meterlos en una mochila llena de utensilios para evitar abrasiones, rayones o roturas en zonas como las mallas. Tuve que comprar un estuche rígido que sí da protección completa.

En ambos casos, con la carga y con la protección en movilidad, he tenido que pagar por productos de terceros que mejoren lo que ofrecen de serie los AirPods Max. Hubiese sido mucho mejor contar con ellos por defecto, incluyéndolos en la caja del producto.

Luego hay otra carencia, en mi opinión, menor: la falta de compatibilidad con la música sin pérdida de calidad que ofrece Apple Music. Queda extraño que una característica presentada en junio de 2021 no fuese compatible con los auriculares más caros que ofrece la empresa y se anunciaron solo siete meses antes, pero entendiendo a quién va dirigida la música en esa calidad y cuál es la vocación de unos auriculares con el cuño 'AirPods', lo entiendo como un asunto menor.

La cancelación de ruido activa se lleva los elogios, pero también los merece el aislamiento pasivo, suficiente en muchas ocasiones y que nos permite ahorrar batería

En los puntos positivos siguen estando su espectacular calidad de sonido (si está a la altura de su precio o no lo diré más adelante), su comodidad incluso tras muchas horas de uso y su cancelación de ruido. De la cancelación de ruido de los AirPods Max se elogia habitualmente su versión activa, con el modo específico activado emitiendo sonidos en la frecuencia inversa a los que captan los micrófonos externos, pero también hay que reseñar el aislamiento pasivo. Es decir, el que ofrecen los auriculares únicamente a nivel físico, con los cascos envolviendo y sellando nuestras orejas.

Ese aislamiento pasivo es más que suficiente para multitud de escenarios y permite ahorrar batería respecto a si tuviéramos activo el modo de cancelación de ruido.

Otro punto a favor es lo bien que funciona el modo de sonido ambiente, perfecto para trabajar escuchando a Daft Punk tan alto como podamos soñar sin el riesgo de no oír el temporizador del horno y que se nos queme la lubina, o evitando que alguien llame a la puerta y ni nos enteremos. Se captan con bastante nitidez incluso conversaciones a cierta distancia. Este ingenioso modo, que conocimos en los AirPods Pro, es un perfecto ejemplo de ocurrencia brillante.

Lo que no encuentro brillante, sino simplemente una chuchería que no usaremos pasada la curiosidad inicial, es el sonido espacial. No el Dolby Atmos de Apple Music, que es una delicia (maldita polisemia), sino el seguimiento de la posición de nuestra cabeza para fijar el origen del sonido en una única posición espacial. Es curioso, pero no aporta nada y lo desactivo cada vez que aparece como opción. Quizás tenga sentido en futuros dispositivos relacionados con la realidad aumentada o virtual, pero no en la realidad cruda de nuestra cotidianidad catártica. Sigo.

AirPods Max 3

El diseño lógicamente no ha cambiado y el paso del tiempo solo ha reforzado mi percepción original: es soberbio a nivel de construcción y de resultado visual. Son imponentes, se percibe la calidad y algo que me gusta particularmente: no hay ningún logo de Apple en todo el producto. Simplemente se reconocen por su diseño. Un toque fantástico en contraposición a productos, habitualmente de otras marcas, marcados cual reses para que su logo sea visible desde todos sus ángulos. Un dispositivo así de limpio se agradece.

Esa construcción trajo consigo ciertas quejas por la condensación y el sudor que penetraba por dentro de las almohadillas, algo que puede hacer tanto peligrar la circuitería interna como distorsionar el sonido. Nunca he notado este problema. No digo que no exista, sino que probablemente sea una lotería que toque solo a algunos, como los problemas del teclado mariposa, que quizás Apple podría mejorar de cara a una futura versión.

AirPods Max 5

Los 629 euros que cuestan en su precio original me parecen algo caros si comparamos a estos auriculares con los de precios de en torno a la mitad. Ahora bien, sucede algo similar a lo que ocurre con el Studio Display: no existe una alternativa real para quien quiere ese nivel de integración con el resto del ecosistema y esas funciones.

Dicho eso, algunas de las ofertas que vemos periódicamente y dejan a los AirPods Max por entre 400 y 500 euros (¡o incluso a menos de 400 euros!) me parecen precios mucho más correctos. Fuera de ofertas, es un producto para entusiastas.

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