Tras dos años usando un iPad como portátil, voy a poner iPadOS 16 a prueba para decidir si sigo con él

Tras dos años usando un iPad como portátil, voy a poner iPadOS 16 a prueba para decidir si sigo con él
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Como ya he comentado varias veces en el pasado, En el año 2020 decidí prescindir de un ordenador portátil y adoptar el iPad Pro con uno de sus Magic Keyboard como máquina de trabajo (y ocio) en momentos de movilidad y viajes de prensa. Hacer esto tiene sus partes buenas y sus partes malas, pero hasta ahora la experiencia ha sido decente.

Sin embargo, pronto voy a experimentar un cambio de vida que me llevará a depender de trabajar desde fuera más horas, tanto desde despachos fuera de mi casa como desde trenes. Y tras dos años dándole un uso profesional muy puntual, se acerca la hora en la que voy a poner mi iPad Pro de 2020 con chip A2Z a una prueba de fuego. Tanto desde el punto de vista del hardware como del software.

Sí, se puede, pero ¿hasta dónde es cómodo?

Sobre el papel, trabajar sobre un iPad Pro en vez de un MacBook no te da impedimentos. Como dije cuando cubrí el Mobile World Congress, el secreto está en acostumbrarse a hacer ciertas tareas con un poco más de lentitud. Cuando eso lo tienes que hacer una vez al mes no implica problemas, pero pronto tendré que hacerlo varias veces a la semana. Los pocos minutos que pierdo haciendo ciertas tareas con iPadOS y no con macOS pueden convertirse en bastante más tiempo.

Este es el planteamiento que tengo encima de la mesa, con el que tengo que plantearme elegir entre dos caminos diferentes:

  • Seguir trabajando con el iPad Pro, acostumbrándome a sus limitaciones pero disfrutando de la comodidad y portabilidad de un dispositivo de 11 pulgadas.
  • Comprarme un MacBook Air, para así poder trabajar mejor mientras esté fuera de casa y abandonar la filosofía del iPad como portátil.
iPadOS tiene un gran aliado: los atajos de Siri. Pero no sé si será suficiente

El principal factor que me permitirá elegir uno de esos caminos va a ser iPadOS 16. Apple promete que ese sistema ha tomado un camino más diferenciado de iOS 16, adoptando funciones propias de un Mac pensadas para cubrir precisamente mis necesidades. Merece que lo pruebe unas semanas, aunque también hay otras variables de la ecuación que tengo que considerar:

  • Mi iPad Pro con chip A12Z no podrá usar Organizador Visual en iPadOS 16, no es compatible. Además, en algunas páginas web con las que necesito trabajar ofrece un rendimiento algo lento probablemente por cuestiones de memoria RAM. Puedo renovarlo (en octubre se esperan nuevos modelos con chip M2), pero sería un gasto de dinero ya muy alto y que se asemeja peligrosamente a un portátil con macOS.
  • Ese organizador visual ha sido objeto de críticas durante la beta de iPadOS 16, lo que puede haber sido uno de los motivos principales del retraso en su fecha de lanzamiento. No inspira demasiada confianza frente a un macOS que solucionaría el asunto de la productividad.
  • Estoy empezando a sacar muy buen beneficio de los Atajos de Siri y de las, ejecutables en iPadOS y que me permiten rodear las limitaciones del sistema fácilmente. Las sustituciones de texto también ayudan mucho.

La decisión no será inmediata, porque iPadOS 16 no va a salir hasta octubre y quiero darle un buen 'periodo de prueba' desde ese momento. Pero puede que en noviembre, momento en el que ya habré estado trabajando muchos días con más frecuencia desde este iPad Pro, llegue la hora de decidir si sigo así o termino volviendo a un portátil.

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