El día que volvimos al Apple Park

El día que volvimos al Apple Park

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Abrí el trastero y allí estaba. La maleta que me había acompañado a tantísimos viajes antes de la pandemia, casi se convertía en una extensión de mi cuerpo moviéndonos por aeropuertos de cualquier parte. Aquel año todo se detuvo: los viajes, los eventos, la vida, el mundo. En marzo de 2020 entendimos que nada era en realidad tan importante como nuestra propia salud y que estábamos dentro de un equilibrio tan delicado como el que se rompió en aquel momento.

Hace dos años y medio el mundo pareció deternerse, pero ahora era el momento perfecto para volver

Hace casi dos años y medio prácticamente todo pasó a un segundo plano. Pero después de todo aquello también somos conscientes de algo más: la vida sigue - debe hacerlo - y consiste en conectar todo lo que nos hace sentir vivos. Todo lo que echamos de menos en marzo de 2020. Las aventuras, las quedadas, los paseos, escribir, leer, gritar. Y los viajes.

Cogí la maleta como quien recupera una armadura.

"Posiblemente sea la última vez que la utilice" - aquella maleta ya tenía cinco años (aunque dos y medio de ellos no cuenten) y había vivido demasiadas aventuras. Sin embargo, mi compañera de viaje Samsonite Pro-DLX aún tenía energía para un último viaje: el primero después de todo aquello, que significa tanto para todo esto.

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Al entrar en la habitación, me pareció ver cómo se iluminaban ciertos objetos del armario. Como en un videojuego. Mentalmente tenía marcado los importantes para un viaje a un evento de Apple, y hacía tiempo que no los necesitaba. El trípode, al final de una estantería. Los micrófonos, la cámara de fotos. Las baterías externas. El adaptador americano. Cuando los iba ordenando en la maleta todo parecía encajar como si fueran piezas de algo que acababa, por fin - de algo que comienza a su vez - y de repente me di cuenta que iba a volver al Apple Park. Y que lo mejor de una aventura como esta, es poder compartirla.

Rumbo a lo que éramos

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Era por la noche y el aeropuerto de San Francisco me pareció como si aterrizara en otro planeta - de nuevo. Había una cierta sensación de extraña normalidad, pero era reconfortante. Cogí la maleta y salí del avión con la mirada puesta en el pasillo que daría acceso al control de aduanas. Aquello estaba lleno de gente.

Alguien detrás de mi estaba hablando de SwiftUI. Como en los buenos tiempos. Me giré de golpe como quien encuentra un amigo desconocido y no pude evitar sonreír. Al mirar alrededor me di cuenta de que estaba rodeado de muchos de los desarrolladores que Apple había invitado al evento. Todos tenían la misma sonrisa que yo. Joder, aquello me encantó. Era el comienzo de algo, y no me pareció nostalgia: mas bien ganas por conocer el futuro.

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Llegué tarde al hotel y no podía dejar de pensar en descansar algo. Al día siguiente era la keynote y necesitaba coger fuerzas. Aquel hotel había cambiado de nombre - y con ciertas reformas había quedado espectacular - pero seguía conservando el espíritu del escenario de los eventos. Donde especulamos antes de partir la mañana de la keynote qué es lo que nos enseñará Apple. Donde trabajamos en cualquier sofá, mesa o silla que tengamos a mano para poder llegar a vosotros con nuestros artículos. Los momentos al final de un día tan intenso con comentarios más informales, entre nosotros, de lo que hemos visto. Y lo que no.

La puerta de la habitación tenía por dentro colgada una bolsa. Era el kit que Apple entregaba a la prensa que asistía al evento. En la pasada WWDC19 no hubo nada similar (sólo para desarrolladores) pero en esta ocasión la sorpresa fue un buen pack que incluía una botella térmica con logo de Apple, una gorra, pines, mascarillas "made in Apple"... ¿Y qué queríais que hiciera? No pude evitar escribir un artículo con el contenido de esa bolsa cuando debería estar durmiendo. Eran las 00:30, hora de California. Y me daba igual: el subidón previo a una keynote tampoco había faltado a la cita, dos años y medio después. Algunas historias de Instagram mas tarde, tuve que obligarme a dormir algo.

El día del regreso

Apple Park WWDC22 Pedro Aznar Applesfera No os lo váis a creer, pero el día de la keynote, y a pocas horas de llegar a California no se me ocurrió mejor idea que bajarme al gimnasio... a las 5:00 de la mañana. No estuve solo.

Duró poco lo de dormir. A las 5:00 de la mañana, mezcla de algo de nervios por el evento y una medio apuesta con los compañeros, me bajé al gimnasio. Sinceramente, ya no sabía muy bien por qué lo hacía, sólo tenía claro que tenía ganas de hacerlo. Quizás el abrazo con quien compartió conmigo otras aventuras en el pasado, que también estaba allí, hizo que mereciera la pena. Me puse los AirPods y comencé un ejercicio de elíptica. Mentalmente repasaba todo lo que iba a pasar después, para que no se me olvidara nada.

Fue el primer evento mixto presencial y con vídeo grabado: un éxito rotundo, aunque la gente echaba de menos a Cook y compañía encima del escenario (por eso rompieron a aplaudir cuando aparecieron por sorpresa)

No sirvió de mucho, la verdad. Este evento no tuvo nada que ver con los que hemos vivido antes. A pesar de ser un evento con invitados, no iba a ser completamente tal y como recordábamos los eventos del pasado: era al aire libre, íbamos a ver el mismo vídeo de la keynote que se vería on-line, y no sabíamos que iba a ocurrir después.

Cuando nos acercábamos al Apple Park me sorprendió la frondosidad de la vegetación que rodea al campus. Todo había crecido tanto, que resultaba difícil ver el inmenso anillo de oficinas. Pero no era un crecimiento salvaje - aunque lo parezca - ya que un equipo enorme de jardineros velaban por mantener los árboles y cada planta en su crecimiento natural y sostenible.

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Al volver una esquina de aquella mítica avenida Tantau, allí estaba. Una entrada faraónica, perfectamente limpia, brillante, como si fuera un enorme transatlántico rumbo a algún otro planeta - el Apple Park parecía más que nunca una nave espacial posada sobre las llanuras de California. Me pregunté cómo habría sido todo esto durante la pandemia, el confinamiento, como fue la soledad en un sitio como aquel que fue creado para conectar personas e ideas.

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Se acabó el silencio en el Apple Park: ahora todo parecía bullir, de nuevo

Pero de aquellos tiempos silenciosos ya no quedaba nada. Todo parecía bullir y concentrarse en un punto de aquel anillo inmenso que pocas veces habíamos atravesado. Y esa fue la primera sorpresa: no íbamos al Steve Jobs Theater como en otras ocasiones, sino que íbamos directamente dentro del anillo. Me pilló tan de improvisto que menos mal que pude reaccionar grabando algunas stories de todo aquello - lugares que habitualmente no nos dejan fotografías. Ahora podíamos pasear por allí.

Un evento, o más bien una fiesta de bienvenida

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Todo en el interior del Apple Park era una fiesta. Hacía un día fabuloso, y a pesar de que el sol de California es potente, íbamos preparados con las gorras y la crema solar que Apple nos había proporcionado en el kit de prensa el día anterior. En el Instagram de Applesfera podéis encontrar más stories del ambiente que se respiraba ese día: más propio de un festival de música de verano que de un evento de tecnología. En cierto sentido, era ambas cosas: un evento que también se convertía en una fiesta de bienvenida.

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Estábamos en la parte del anillo que tiene una gigantesca puerta al exterior, donde se montó el escenario con uno de los paneles para ver la keynote (habían unos dos o tres más en el interior del edificio) y con una salida la zona interior del anillo, sólo para desarrolladores, personal de Apple e invitados. A los lados, Apple abrió el Caffé Macs para que cualquier pudiera beber o comer algo mientras comenzaba el evento.

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Tim Cook subió al escenario y eso nadie lo esperaba. En el vídeo en streaming no lo visteis, pero aquel hombre estaba realmente emocionado dando la bienvenida a los desarrolladores e invitados al Apple Park, una vez más. Junto a Craig Federighi, inauguraron una de las WWDC más especiales de los últimos años: la del regreso, la de todas las ganas que hemos tenido estos años, la de la cierta sensación de alivio para quien pensaba que aquello no parecía que fuera a volver.

Apple Park WWDC22 Pedro Aznar Applesfera Esto no lo vísteis en el vídeo oficial: Tim Cook - emocionado - dando la bienvenida (de nuevo) al Apple Park, junto a Craig Federighi

Un momento personal: el tranquilo paseo desde el Steve Jobs Theater al Visitor Center que no pude evitar grabar

Cuando acabó la keynote, tuvimos la oportunidad de volver al Steve Jobs Theater para ver por primera vez los nuevos MacBook Air M2. La zona demo ahora estaba en la planta superior - no bajamos a la entrada al anfiteatro - pero seguía siendo imponente y con el Apple Park al fondo que ahora me parecía tan distinto, algunos años después. Después de probar el nuevo portátil y tomar las fotos que os enseñé en las primeras impresiones, decidí salir de allí dando un paseo hacia el Visitor Center. Aunque no puede evitar grabar el recorrido de nuevo para Instagram, era un momento que me reservé para mi. Para recordar el año de la inauguración de aquel lugar, la música de Dylan y la invitación de 2018 con la letra de una de las canciones favoritas de Steve Jobs o la última keynote en 2019 que vivimos en aquel lugar.

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Mientras caminaba por aquel camino, con aquella sensación de libertad - y de tranquilidad - porque todo parecía volver de nuevo, sólo que mejor que nunca. Conectar los puntos hacia atrás - como decía Jobs - sólo es posible cuando disfrutas y entiendes lo importante que son ciertos momentos. Hay una parte importante en la historia de Apple que no sólo está en sus dispositivos, servicios o productos: y son estas historias que empiezan y vuelven a retomarse - a celebrarse - así. No sé si de esta forma, o de cualquier otra - pero jamás me sentí más feliz de estar allí y tener la increíble oportunidad de compartirlo con todos vosotros.

Gracias por acompañarme, dos años - y aún más ganas de volver a vivirlo así - después.

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