Publicidad

Cara y cruz de las actualizaciones anuales: cómo Apple puede cambiar el modelo de desarrollo de sus sistemas
iOS

Cara y cruz de las actualizaciones anuales: cómo Apple puede cambiar el modelo de desarrollo de sus sistemas

Publicidad

Publicidad

Aún recuerdo las quejas de la mayoría de mis clientes con la llegada de iOS 11 hace unos dos años. De repente, el feedback pasaba a ser que los iPhone y los iPad eran más lentos y más inestables. Con el tiempo se corrigieron los errores, y se tomó una decisión: a partir de ese momento los programadores iban a tener más prioridad a la hora de decidir qué se lanzaba y qué no en un momento determinado. Si algo no estaba lo suficientemente afinado, se aplazaba.

El beneficio lo tuvimos con iOS 12. El rendimiento de los dispositivos francamente mejoró, así como su estabilidad. Pensamos que la estrategia había funcionado, y que Apple finalmente iba a ser más prudente y a lanzar software mejor preparado. Sin embargo, el lanzamiento de iOS/iPadOS 13 ha hecho que en Cupertino hayan recibido críticas de nuevo. ¿Qué ha pasado y cómo podemos evitar que pase de nuevo en el futuro?

"No quiero actualizar, me han dicho que es peor"

Ios 13

Desde el frente de la propia Applesfera, consultando la prensa internacional, he podido comprobar como ha habido varios errores en las últimas versiones de iOS 13 que se han solucionado a contrarreloj. Han pasado muy pocas semanas desde que disfrutamos del sistema, y a principios de noviembre ya estamos por la versión 13.2.

Desde el frente de mis propios clientes, he visto como muchos de ellos me han dicho que no quieren actualizar o tienen miedo a hacerlo por haber oído "muchas malas cosas" de iOS 13. Y eso a largo plazo es un problema, porque el usuario general se abraza al "si funciona no lo toques" y a mantener los sistemas operativos antiguos en sus dispositivos con los problemas de seguridad que eso conlleva.

Las principales razones las vimos muy bien expuestas en un artículo de Tidbits redactado por un ex-desarrollador en Apple: demasiadas novedades en una agenda estricta, poca prioridad para resolver problemas que no sean comunes, errores antiguos que siguen ahí, un iOS que cada vez es más y más complejo. La conclusión de ese artículo la comparto totalmente: una compañía que pide precios altos para productos supuestamente premium ve su imagen gravemente dañada con estos lanzamientos llenos de errores.Pero el caso es: ¿no iba ese cambio de estrategia a evitar que sucediera todo esto?

Pues en principio sí, pero a la vista queda que no les ha salido bien del todo. iOS ha dejado de ser un sistema móvil para encargarse de incluso más cosas de las que hacemos con los ordenadores, y por lo tanto requiere un esfuerzo de desarrollo que desde el Apple Park no deben haber dimensionado bien. Y el problema seguirá, porque pronto hablaremos de interfaces de realidad aumentada y eso será otro módulo más a añadir a iOS. Es un "bucle" del que ya dijimos algo en 2016.

No me cabe ninguna duda: en Apple son conscientes de todo esto. Lo saben bien. Y querrán solucionarlo haciendo una reorganización de sus novedades, replanteándose cuándo quieren lanzar ciertas novedades. Quizás ya está ocurriendo, viendo cómo hay muchas novedades supuestamente inminentes que aún no llegan a las tiendas. Es probable que veamos un iOS/iPadOS 14 que, de nuevo, pise el freno con las novedades y se centre en solucionar los errores y el descontento surgido con iOS 13.

Los ejemplos de Firefox, Chrome y Windows como posibles alternativas

Microsoft Surface

Hay que reconocer que en Microsoft han sabido enfocarlo bien. Mientras que en Apple siempre vemos lanzamientos de nuevos iPhone acompañados de nuevas versiones de sistemas operativos, las sucesivas actualizaciones de Windows han pasado a denominarse no por una cifra si no por fechas. Es decir: mientras que la sensación de cambiar de iOS 12 a iOS 13 es de ver muchas novedades y mejoras, Windows 10 lanza actualizaciones "de primavera de 2019", "de otoño de 2019", o "de verano de 2020". Eso le da a la compañía de Redmond una forma de poder desarrollar con calma las novedades que quiera, y si una de ellas no está lista para cierta actualización simplemente se aplaza a la posterior. No hay sensación de esperar grandes cambios: simplemente se esperan ciertas mejoras.

Otro enfoque es por ejemplo el de los navegadores Firefox y Chrome. Sí, cada navegador tiene número de versiones, pero éstos se han convertido en irrelevantes. Mientras que hace unos años pasar de Firefox 4 a Firefox 5 era todo un acontecimiento, ahora tenemos Firefox 70 y la gran mayoría de aficionados ni siquiera lo sabe. Los desarrolladores actualizan estos navegadores cuando conviene, y cuando las novedades está listas.

Apple puede inspirarse en estos u otros ejemplos para intentar librarse de la presión que supone lanzar una "gran actualización" cada año. A pesar de presentarla el junio y lanzarla en septiembre dejando todo el verano para trabajar en las betas, al final siempre hay que dedicar tiempo a resolver asperezas. Quizás haya llegado la hora de pensar en un "iOS de verano de 2020" en vez de un "iOS 14", en el que las novedades se vayan dosificando más para así controlar mejor los errores inesperados que siempre van a aparecer. La única excepción sería con la llegada de nuevos dispositivos como las gafas de realidad aumentada, que comportarían actualizaciones forzadamente.

Sea como sea, Después de lo vivido con iOS 11 y iOS 13, Apple podría plantearse un cambio importante en la forma que tiene de actualizar su software. Más ahora que la estabilidad de servicios importantes como Apple TV+ y la Apple Card dependen de ello.

Temas

Publicidad

Publicidad

Inicio
Compartir