He comprado casi todos los iPhone desde el original. Esto es lo que he aprendido de cara al iPhone 14
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He comprado casi todos los iPhone desde el original. Esto es lo que he aprendido de cara al iPhone 14

Estamos a menos de dos semanas de la presentación de los nuevos iPhone 14 y del fin de los misterios de esta nueva generación. Un buen momento para echar la vista atrás y contaros, desde mi experiencia, qué he aprendido comprando casi todos los iPhone desde el original y de qué me sirve todo ello para planificar mis futuras compras.

Dos años como punto de referencia para la venta o Trade In

Hace unos días leí un artículo en iMore contando la experiencia adquirida tras comprar todos los iPhone presentados. Lecciones sobre el programa de reemplazo, la Apple Card y otros aspectos que no aplican en España, pero que me dio la idea de contar mi experiencia de compra. He tenido el placer de disfrutar del iPhone 3G, el iPhone 4, el iPhone 5, el iPhone 6, el iPhone 7, el iPhone X, el iPhone 11 Pro y el iPhone 13 Pro. Muchos iPhone, pero la lista esconde más detalles de los que podría parecer.

Empezando por el iPhone 3G, el primero que llegó a España oficialmente y era compatible con las redes de nuestro país, me he saltado todos los modelos S, especialmente para tener el nuevo diseño cuando se estrena, aunque ahora este cambio se está desdibujando. También he evitado los modelos Max o Plus y siempre me he decantado por los modelos Pro. Lo cierto es que, además de preferencias personales, hay cierto cálculo en todo ello.

Notaréis, por ejemplo, que las compras han tenido lugar en 2008, 2010, 2012, 2014, 2016, 2017, 2019 y 2021. Esto es, casi con toda regularidad, cada dos años. El motivo de hacerlo así es el valor de la reventa. En mí experiencia un teléfono de tres años o más se vende por mucho menos que uno de dos. Es decir, la devaluación acelera notablemente pasado cierto tiempo, no es lineal. Entre eso y el uso dado al teléfono en sí, he encontrado que una renovación cada dos años ofrece un muy buen equilibrio entre el coste periódico del dispositivo y el valor que aporta el antiguo de cara a la nueva compra.

Cierto es que en 2017, con el iPhone X, tuve que hacer una excepción y dejar atrás el iPhone 7 que llevaba solo un año conmigo, pero es que el cambio que representó el iPhone X fue tremendo, enorme y llamó a una compra inmediata. También he notado que, en los últimos años, sobre todo después de que los iPhone sobrepasaran los 1000 euros de valor de venta, la retención de ese valor en venta de segunda mano se ha mantenido más firme.

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En cuanto a la venta de segunda mano, ya sea en plataformas como Wallapop o directamente con el Trade In de Apple, un iPhone de tres años cuesta más de vender. Por otra parte, un iPhone de solo un año, por mucho que especifiques que tiene aún un año de garantía por Apple (si lo hemos comprado directamente en Apple) no parece llamar la atención de nadie. He de decir, ya como último apunte a los precios, que el programa de Trade In de Apple me parece cada vez más atractivo. Pagan una cantidad interesante y, sobre todo, la gestión queda asegurada, sin regateos, ofertas sin sentido y sorpresas ocasionales ante algún comprador peculiar. Es mediante Trade In que gestionaré la venta de un iPhone 11 Pro de un miembro de la familia para la compra del 14 Pro, por ejemplo.

Por último decir que un cambio cada dos años me parece suficiente para disfrutar de las novedades y que haya motivo suficiente para levar a cabo el cambio. Sí, soy consciente de que comprar un iPhone cada dos años tiene mucho más de capricho que de necesidad, pero, en mi opinión, tiene un equilibrio interesante entre novedades e inversión. Y ya puestos a seguir el juego de una renovación regular, prefiero no quedarme más atrás que dos versiones.

Hablando de los modelos Max y Pro entramos ya mucho más en temas personales. Para mí, las cámaras son esenciales, así que los modelos Pro siempre han sido mi elección. Por otra parte, el modelo Max me parece demasiado grande, más para el uso que le doy, así que prefiero algo más manejable. Además, guardando la información en la nube siempre he optado por el menos almacenamiento posible. Prefiero más cámaras y menos espacio que al revés, por ejemplo.

Consejos, algo que siempre me preguntáis muchos lectores en Twitter y familiares y amigos regularmente, hay varios. Al momento de comprar recomendar siempre, siempre, siempre comprar el iPhone directamente con Apple. La garantía, por ley, corre el primer año a cargo del fabricante y luego a cargo del vendedor. Tener dos, ahora tres, años de garantía con Apple, con su generosa política de reemplazos y reparaciones, es algo a tener muy en cuenta.

En el momento de vender también hay alguna cosa a tener en cuenta. Si bien es cierto que podemos organizar el Trade In al momento de comprar un nuevo iPhone, podemos hacerlo también pasado ese tiempo. Esto nos deja cierto margen para preguntar a familiares y amigos si están interesados y para ponerlo a la venta en Wallapop, por ejemplo. Si funciona, genial, que nos hartamos de regateos y demás cuestiones, acudimos a Apple para acogernos al programa Trade In cuando nos convenga. Al final, se trata de tener el teléfono que queremos cuando lo necesitamos.

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