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Apple y la fiebre por los teléfonos plegables
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Apple y la fiebre por los teléfonos plegables

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Cada cierto tiempo, la industria de la tecnología de consumo necesita mostrar a periodistas y público cuál es la siguiente "gran cosa". El conocido como the next big thing, un concepto que ayuda a trasladar al presente los productos tecnológicos que se esperan en un futuro inmediato. Como si fuera una ola que viene, nos envuelve en su tecnología y después se marcha impregnándolo todo para después dejar paso a la siguiente en una marea inagotable.

Si echamos la vista atrás, veremos que se han producido unas cuantas en los últimos años. Smartphones, tablets, relojes inteligentes y los altavoces con asistentes virtuales integrados, entre otras. Pero también ha habido olas que prometían cambiarlo todo y que no hicieron más que subir unos milímetros el nivel del mar para luego disolverse para siempre en el océano. Como ocurrió con las televisiones 3D, netbooks o libros electrónicos hace unos años.

Nos encontramos a las puertas de una nueva ola, esta vez protagonizada por los teléfonos flexibles. Son el next big thing edición 2019, o así lo esperan algunos fabricantes de smartphones. Y como suele ser habitual, Apple también se encuentra involucrada en esta ola aunque no de manera directa.

Una tecnología interesante aplicada al producto equivocado

Un smartphone plegable es una tecnología interesante sin ninguna duda (de hecho, la propia Apple está investigándola y patentándola). Muy llamativa, ya que permite aumentar el tamaño de la pantalla de un dispositivo que plegado puede guardarse en el bolsillo. Si hay algo que hemos aprendido en los años de la era del smartphone, es que el usuario ha ido favoreciendo pantallas más grandes con el tiempo. En el caso de Apple, así es como hemos llegado a tener iPhone de 4 pulgadas hasta las 6,5 pulgadas del iPhone XS Max.

Este crecimiento fue precisamente una de las causas de que las ventas de iPad se resintieran vía el iPad mini hace unos años. En apariencia, la frontera que divide un smartphone de una tablet se encuentra alrededor de las 7 pulgadas. Es sobre esta frontera sobre la que planean el Samsung Galaxy Fold y el Huawei Mate X.

Galaxy Fold

Mate X

Tamaño pantalla abierta

7,3 pulgadas

8 pulgadas

Tamaño pantalla plegada

4,6 pulgadas

6,6 y 6,4 pulgadas

Peso

200 gramos

295 gramos

Grosor

17mm

11mm plegado y 5,4mm abierto

Precio

Unos 2.100 euros con IVA

2.299 euros con IVA

Dos días después de la presentación del Galaxy Fold, Huawei ha presentado su propio terminal plegable. Desde ese momento, la opinión ha sido casi unánime decantándose por el pliegue chino frente al coreano, que aprovecha mejor las dimensiones de la pantalla plegada como puede verse en la tabla superior. Si nos centramos en el Mate X, podemos comparar algunas de sus características clave con dos productos de Apple:

  • iPhone XS Max: 6,5 pulgadas y 208 gramos de peso.
  • iPad mini 4: 7,9 pulgadas y 299 gramos de peso.

A la vista queda que el Mate X se acerca más en sus dimensiones y peso a un iPad mini que a un iPhone XS Max. En mi opinión, no estamos ante un smartphone que se convierte en tablet sino en un tablet que se pliega y cabe en el bolsillo. Si tomamos el momento en que se abre el Galaxy Fold en la presentación y lo reproducimos hacia atrás, quedaría la siguiente animación:

Desde luego, el Fold es un smartphone diminuto bajo los estándares actuales y una tablet pequeña. El dispositivo de Huawei tiene mejor resuelta la parte del smartphone aunque sigue siendo una tablet demasiado pequeña como para permitir tareas más avanzadas en ese espacio extra. Sin embargo, en ambas presentaciones ninguna de las dos compañías supo poner en valor ese espacio adicional en la pantalla, más allá del consumo de contenido audiovisual o navegación web.

¿Cuál es el porqué de un dispositivo plegable de estas características? Ni Huawei ni Samsung supieron responder a esta pregunta.

Cuando tu I+D se hace de cara al público

A pesar de lo llamativo de ambas propuestas y de que una de ellas tenga algunos aspectos en apariencia mejor resueltos, nadie ajeno a Huawei o Samsung ha podido ponerle las manos encima. Tanto el Fold como el Mate X se han mostrado a la audiencia en sus respectivos eventos, siempre en manos de altos ejecutivos. Pero no ha habido zona de pruebas en la que los periodistas pudieran comprobar el funcionamiento de estos dispositivos.

Hay muchas razones para tener un escepticismo razonable frente al entusiasmo que han mostrado muchos analistas y aficionados a la tecnología. La primera es que el hardware no está muy apuntalado. El notch del Fold le da un aspecto extraño, mientras que la bisagra del Mate X no tiene un buen acabado para ser un elemento tan crucial en este diseño (foto de Daniel Bader).

Bisagra Mate X

Y después están las dudas acerca de la pantalla plegable en ambos terminales. Como puede verse en estas animaciones:

Puede verse claramente cómo la parte central del pliegue muestra una superficie abultada en la bisagra en ambos sistemas. No da mucha seguridad acerca de la durabilidad de la pantalla a lo largo del pliegue. Las compañías no afrontaron estas dudas en el evento.

Lo que hemos visto estos días son prototipos sin terminar de productos cuya utilidad y casos de uso es, en el mejor de los casos, muy limitado

Por el lado del software, la situación no mejora. En el evento de Samsung pudimos ver una demo en vivo del Fold donde se mostraban las transiciones desde la pantalla externa a la interna desplegada. Pero en algunas de sus interacciones, el empleado de Samsung tuvo problemas como los que se muestran en esta animación:

Al tratarse de tablets que se convierten en smartphones, cuentan con una desventaja fundamental: escasez de apps adaptadas al formato. Mientras que iOS goza de un ecosistema saludable de apps que aprovechan las posibilidades de un iPad de diferentes tamaños, Android siempre ha encontrado problemas a la hora de tener software optimizado para un dispositivo distinto de un smartphone. Las apps de Google y las de Samsung seguramente estén preparadas en su lanzamiento, pero el resto de desarrolladores probablemente no lo hagan nunca.

Por todo esto, es evidente que estamos ante dispositivos en fase de prototipado. Son pruebas del departamento de I+D realizadas en público y aún a varios meses de su lanzamiento oficial. Pruebas en las que los usuarios desprevenidos que decidan dejarse más de 2.000 euros en uno de estos teléfonos harán de conejillos de Indias, arriesgando su dinero para ayudar a perfeccionar unos productos que de forma objetiva nunca deberían haber salido del laboratorio.

El 'next big thing' de Apple

Apple Watch

Aunque es arriesgado hacer predicciones sobre la marcha de esta tecnología, creo que podemos descartarla como la siguiente "gran cosa" del mundo tecnológico. Aunque muchos esperan que Apple bendiga el mercado de teléfonos plegables dentro de un par de años con un dispositivo a la altura de las expectativas, lo cierto es que la compañía lleva años trabajando en su próxima next big thing. Son los wearables.

Más allá de tecnologías llamativas que no se trasladan al mercado y son abrazadas por los consumidores de forma masiva, los wearables representan una gran categoría de crecimiento para Apple. En su última junta de accionistas, Tim Cook afirmó que el Apple Watch, AirPods y otros accesorios como los auriculares Beats con chip W1 representan un negocio de más de 14.000 millones de dólares anuales.

El Apple Watch está tomando tracción en el mercado, pareciéndose más a lo que llegó a ser el iPod en su mejor momento. No hay alternativas que resuenen entre el público al mismo nivel que el reloj de Apple, que avanza cada año un poco más hacia un futuro post-iPhone. No es difícil imaginarse un modelo de reloj que sea completamente independiente del terminal de la manzana y que abra la puerta a mayores oportunidades a los desarrolladores (hoy sin propuestas claras que añadan valor).

En cuanto a los AirPods, se han convertido en un fenómeno social sin precedentes en el mundo tecnológico. En poco más de dos años es uno de los productos con mayor crecimiento del interés entre el público del mercado de consumo: un 500% desde su lanzamiento en 2016.

Resulta llamativo que se produzca tanta admiración ante las pantallas plegables y que los 'wearables' apenas despierten entusiasmo pese a tener un futuro más prometedor

Y para redondear la apuesta por los dispositivos que llevamos encima, aún queda por desvelar las gafas inteligentes de Apple. Un producto del que conocemos algunos detalles que se espera alrededor de 2020 y en el que la realidad aumentada jugará un papel determinante.

La tecnología que llevas siempre encima y que aumenta tus sentidos abre muchas más puertas al futuro (por ejemplo, en salud) que un dispositivo con la pantalla plegable. La plegabilidad de una pantalla despierta muchas más dudas de las que resuelve, lo cual le aboca a ser una ola que apenas nos hará chapotear en la orilla.

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