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Apple y el 'derecho a reparar': la prioridad es la seguridad, el reciclaje y los acuerdos con terceros
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Apple y el 'derecho a reparar': la prioridad es la seguridad, el reciclaje y los acuerdos con terceros

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Han pasado varios años desde que una iniciativa que busca aumentar la reparabilidad de nuestros dispositivos electrónicos ha comenzado a ganar empuje. Liderada por asociaciones y empresas como iFixit, cuyo negocio surge de la publicación de guías y venta de kits de reparación, han presionado en las instituciones estadounidenses para legislar en favor del derecho a reparar.

Con el reciente proceso de investigación de prácticas monopolísticas llevado a cabo por la justicia del país, estos lobbies han aumentado su actividad y puesto su foco en Apple.

El derecho a reparar dispositivos electrónicos

t2

El derecho a reparar defiende la legislación que permita a los consumidores poder arreglar o modificar productos de electrónica de consumo. Persigue obligar a los fabricantes de productos electrónicos a que proporcionen manuales y componentes para que el propio usuario pueda hacerlo por sí mismo, sin recurrir a un técnico oficial o a un tercero autorizado por el fabricante. Y que hacerlo no suponga la pérdida de la garantía si aún estuviera vigente. La idea es darle un mayor poder al cliente final mediante:

  • Información y manuales oficiales y públicos.
  • Recambios y piezas oficiales.

En teoría, si el usuario tiene acceso a un manual de instrucciones y a piezas y componentes oficiales, podrá reparar sus dispositivos a un precio inferior y sin tener que recurrir a un taller oficial. Algo que en muchos casos puede estar a decenas de kilómetros de distancia.

Un punto crucial es que el derecho a reparar también reclama que el interior de los dispositivos electrónicos sean más fácilmente accesibles por parte del usuario. La creciente miniaturización y densidad electrónica en dispositivos cada vez más pequeños obliga a los fabricantes a sellar sus productos y a hacer que no se pueda abrirlos con facilidad, haciendo en muchos casos imposible la reparación "casera" o por un tercero no oficial.

Los defensores del derecho a reparar afirman que las compañías se oponen a este tipo de legislación para proteger su monopolio en los talleres de reparación. Y también como una manera de incentivar la compra de nuevos productos.

Apple y el derecho a reparar

MacBook

iFixit es la web que lidera el sector de reparaciones caseras de productos electrónicos. Sus despieces de productos de Apple son muy conocidos y en Applesfera los tratamos cada vez que se lanzan nuevos productos de la manzana. iFixit es uno de los mayores defensores del derecho a reparar, criticando con frecuencia la escasa reparabilidad de los productos de Apple. Uno de los más recientes es el de los auriculares Powerbeats, ligeramente más sencillos de arreglar que los AirPods.

Apple siempre se ha opuesto al llamado derecho a reparar. Gracias a un artículo de Axios (vía MacRumors), ahora sabemos un poco más acerca de la postura oficial de la compañía con respecto a esta iniciativa. Según un portavoz de Apple:

Queremos asegurarnos de que nuestros clientes siempre tengan la confianza de que sus productos se reparen con seguridad y correctamente, así como de una manera que apoye el reciclaje. Estamos constantemente aumentando nuestra red de técnicos certificados y acabamos de anunciar que todas las tiendas de Best Buy en EEUU es ahora un proveedor autorizado de servicio.

La referencia a Best Buy viene apenas unas semanas después del anuncio del acuerdo con la conocida cadena de electrónica del país. Esto ha supuesto que más de 1.800 tiendas y 7.600 profesionales pasen a poder hacer reparaciones tan comunes como cambiar una pantalla de iPhone. Pero también pone énfasis en la seguridad de las reparaciones y el reciclaje de componentes descartados.

Los precios de reparación ofrecidos por talleres no oficiales son más bajos que una reparación de Apple porque utilizan componentes compatibles pero de menor calidad. No es infrecuente que un simple cambio de batería coloque una que acabe degradándose a los pocos meses (incluso provocar un incendio). O que una pantalla de iPhone empiece a mostrar defectos a los pocos días. Apple siempre ha resaltado la longevidad de sus productos así como su reciclaje y preocupación por el medio ambiente.

La clave para que los usuarios no necesiten recurrir a reparaciones caseras es tener mejor acceso a talleres oficiales y a precios más asequibles, como con la alianza con Best Buy

Teniendo todo esto en cuenta, es normal que la compañía prefiera que sus productos solo sean abiertos por especialistas autorizados. Aquí la crítica más acertada es que la inmensa cantidad de usuarios de la manzana y sus necesidades de reparación han supuesto un tsunami de peticiones en sus tiendas. Ciertamente, si obtener soporte oficial es difícil, el usuario es más propenso a probar suerte con otros talleres no oficiales. Y aquí es donde entran acuerdos como los de Best Buy, que esperemos se alcancen en más países.

Con este aumento de puntos de reparación oficial, combinado con una posible reducción de los costes de reparación, los objetivos del derecho a reparar quedarían satisfechos. Muy pocos usuarios van a reclamar poder hacerlo por sí mismos si a 20 minutos de su casa y a un precio razonable le cambian la batería o la pantalla del iPhone. Personalmente, he cambiado la batería de un iPhone 3G un par de veces y es un ejercicio de alto riesgo. En modelos más recientes es todavía más difícil.

Mejorar equipos Mac con nuevos componentes

iMac pro

Hasta ahora nos hemos centrado en dispositivos como el iPhone o iPad, incluso AirPods o Apple Watch, con un índice muy bajo de reparabilidad. La situación es diferente en equipos como el Mac, donde no hace tanto era perfectamente posible abrir el equipo y aumentarle la RAM o cambiar el disco duro por un SSD. De hecho, es algo que hice en un MacBook Pro de 2011 hace unos cuantos años.

Mientras en el pasado podíamos acceder e intercambiar ambos con relativa facilidad, en modelos más recientes esto se ha vuelto mucho más difícil, cuando menos imposible. La búsqueda de diseños más ligeros y compactos han llevado a Apple a utilizar componentes no estándar. O a buscar otras ventajas. Por ejemplo, el soldado de SSD de la actual generación de MacBook Pro reduce las posibilidades de fallo, disminuye el espacio necesario y es más barato que incluir un puerto.

Esto obliga al usuario a elegir en el momento de la compra un equipo con los componentes que crea necesarios en toda la vida útil del equipo. Lo cual se traduce en más memoria RAM y espacio de almacenamiento que suponen un precio superior. Aquí el derecho a reparar resulta más razonable. Permitiría al usuario acceder a equipos más baratos y prolongar su utilidad en el tiempo con cambios pequeños.

El Mac Pro va a ser el único equipo de la manzana con posibilidad de intercambiar componentes internos

Sin embargo, la creciente miniaturización de los equipos portátiles de Apple, así como la incorporación de componentes customizados, alejan esta posibilidad. El chip T2 de seguridad de los Mac actuales o el incesante rumor de procesadores ARM de Apple que sustituyan a los de Intel apuntan en esta dirección. El hecho de que una minoría de usuarios realice este tipo de modificaciones sin recurrir a un profesional seguramente juega un papel importante en la decisión de Apple de oponerse a este tipo de legislaciones.

A pesar de todo, Apple parece dispuesta a dejar un único equipo abierto al cacharreo e intercambio de componentes: el Mac Pro. A finales de año conoceremos las posibilidades de personalización de este equipo pensado para los profesionales más exigentes.

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