
La primera reacción de la mayoría de la gente cuando ven los 4.899 euros que cuesta el modelo base de 12 núcleos del nuevo Mac Pro es llevarse las manos a la cabeza. Es natural, con ese dinero cualquier apasionado de Apple podría hacerse fácilmente con los modelos más avanzados del iMac (27 pulgadas y cuatro núcleos a 2.8 GHz) y el MacBook Pro (17 pulgadas y procesador a 2.53GHz) y le seguiría sobrando dinero para regalarse un iPad con 3G de 16 GB para andar tirado por el sofá.
Claro, que hay gente que no necesitan tres equipos. Quieren uno, y que tenga toda la potencia bruta que el dinero pueda comprar actualmente en el mercado (fotógrafos y profesionales del vídeo, científicos o en general, cualquier profesional que lo pueda amortizar gracias al ahorro de tiempo que le supone esta potencia). Para ellos, el año pasado coqueteamos con la idea de montar la configuración más avanzada del Mac Pro que podemos encargar a Apple y el resultado alcanzaba los 17.646 euros.
Repitiendo la operación con el modelo actual la cifra sube hasta los 21.077 euros aunque a cambio obtenemos un procesador con cuatro núcleos más que el anterior, una tarjeta gráfica más potente con el doble de RAM y cuatro discos duros SSD (con un coste por si solos de 5.600 euros) sin pizas móviles capaces de acceder a los datos a velocidades de hasta 223 MB por segundo, es decir, el doble de la velocidad de los discos duros tradicionales.






